viernes, 24 de diciembre de 2010

Una misma piedra, tres caídas


Antich, Montilla y Pérez Touriño, dirigentes socialistas (fotos: PSOE y PSC).




‘Me gustaría recordarle al señor Antich que asumir de Touriño y Montilla la apuesta por perseguir el uso del castellano e imponer la lengua autonómica, implicará, con casi total seguridad, asumir los resultados del PSOE en Galicia y el PSC en Cataluña en las últimas elecciones’.



La semana pasada quienes seguimos la actualidad lingüística asistimos a la escenificación en las Islas Baleares de una apuesta que ya estaba clara por parte del presidente autonómico Francesc Antich (PSOE), la de la imposición sistemática del catalán, y que va a recibir por parte de la administración un impulso añadido en los próximos meses.
El Gobierno autonómico de las Islas Baleares, tras diversos contactos con partidos políticos y entidades cívicas, únicamente de corte nacionalista, va a promover unas 2.000 propuestas dentro del Plan de Normalización del catalán, lo que en el plano de los hechos supondrá exigir un nivel lingüístico a árbitros y entrenadores deportivos, la sustitución del dominio en internet .es por el .cat, bonificaciones fiscales a empresas que impongan el catalán, una Ley del Cine similar a la de Cataluña, la exigencia del nivel C de catalán a los profesionales de la sanidad pública o, sin ir más lejos, la exigencia de un número mínimo de misas en catalán.
Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Estos socialistas de la España contemporánea trabajan duramente para darle una vuelta de tuerca más al refranero. Es así que el que escribe, sin creer haber visto la luz, puede afirmar que el dirigente socialista es el único animal que tropieza tres veces en la misma piedra.

Expliquemos esta deducción. Tras 15 años de Gobierno autonómico de Manuel Fraga (PP), Emilio Pérez Touriño (PSOE) accedió en 2005 a la presidencia de la Junta de Galicia, siendo necesario para ello compartir el poder con los independentistas del BNG. Durante cuatro años persiguió el uso del castellano en nombre del uso del gallego, apartó al primero de las aulas, hizo del segundo la lengua única en la Administración autonómica y radicalizó la cuestión lingüística a la vez que regaba de millones de euros a los partidarios del monolingüismo nacionalista. Su experiencia duró solo cuatro años porque en 2009 perdió más de 30.000 votos y el PP recuperó el poder de la plaza Rajoy de Santiago de Compostela con mayoría absoluta.
Viajemos a Cataluña. Tras 23 años de pujolismo, las elecciones autonómicas de 2003 permitieron un cambio, por muchos esperado, y los socialistas accedieron a la Generalidad apoyados por una coalición de izquierdas, ecologista pero, sobre todo, independentista. Siete años, en los que la imposición del catalán, a velocidad aún mayor en la etapa de José Montilla (PSC), han sido el dogma para ejercer el poder.
Multas de un millón de euros por rotular los comercios solo en castellano, la Ley del Cine, un Estatuto de Autonomía que hacía desaparecer la lengua oficial del Estado de una parte de este, etc. Tras siete años de experimento, el resultado el pasado día 28 de noviembre fue esclarecedor: el PSC obtiene 220.000 votos menos que hace cuatro años (medio millón respecto a 2003) y se hunde desde los 42 escaños de Pasqual Maragall a los 28.
Y acabando en las Islas Baleares, recordemos que en la primavera de 2007 Antich conseguía recuperar el Gobierno autonómico a través de un pacto múltiple similar al catalán con iguales tintes nacionalistas. Como decía al principio, esta semana nos hemos enterado de que el líder socialista ha elegido como estrategia preelectoral la radicalización máxima de la imposición del catalán. Ha optado, digamos, por el camino que en su día emprendieron Montilla y Touriño.
Y recordando que las soluciones a estos desastres no pueden ser los Alberto Núñez Feijóo (PP), que prometen y no cumplen, las Alicia Sánchez-Camacho (PP) de turno, que riñe a su hijo de cuatro años por hablar en castellano, o un José Ramón Bauzá (PP), que prefiere no prometer porque sabe que no va a cumplir. Me gustaría recordarle al señor Antich que asumir de Touriño y Montilla la apuesta por perseguir el uso del castellano e imponer la lengua autonómica, implicará, con casi total seguridad,asumir los resultados del PSOE en Galicia y el PSC en Cataluña en las últimas elecciones.
Pablo Yáñez es presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística

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